Predicar desde una triple perspectiva

ideas3El pensamiento de esta entrada es la traducción de una breve reflexión acerca de la finalidad que se persigue en la predicación. El autor es un tal Tullian Tchividjian, que dicho así pues.. lo cierto… como que no nos parece ni bien ni mal, ¿verdad? Pero, tal vez a más de uno le resulte algo “curioso” saber que el tal Tullian es pastor y profesor de teología (por lo tanto, no habla sólo desde la teoría, sino también desde la práctica de lo que es la predicación). Así que lo que nos propone, aunque sea de una forma tan breve y sencilla, no deja de ser una seria reflexión bíblica.

Pero, si aún todo lo dicho hasta ahora no ha conseguido despertar, ya no digo el interés, pero sí al menos la “curiosidad” de más de uno… además resulta que Tullian Tchividjian es nieto de Billy Graham; nada más y nada menos que el predicador evangélico más conocido del s.XX. Ya sea para bien o para mal, estoy seguro que alguna cosa aprenderemos sobre la predicación leyendo esta entrada que puede leerse en su versión original aquí.

Para ser un predicador fiel, uno tiene que hacer exégesis desde lo que podríamos llamar una triple perspectiva. Es decir, tiene que comprometerse a hacer exégesis de la Biblia, exégesis de la cultura y exégesis del corazón o la condición humana. Algunos predicadores dicen que si haces una buena exégesis de la Biblia, no tienes porqué preocuparte en hacer exégesis de la cultura o del corazón. Sin embargo, esta posición parece ignorar que la misma Biblia nos exhorta a aplicar los principios y la norma bíblica tanto a la vida como al mundo en el que vivimos.

Yo mismo, como predicador, me beneficio enormemente al poder escuchar  a un gran abanico de predicadores. En algunos casos aprendo qué es lo que debo hacer, en otros casos aprendo lo que no debo hacer; Pero de todos y en cada caso aprendo alguna cosa. Mientras algunos de estos predicadores me enseñan a ser un mejor exegeta de la Biblia, otros me enseñan a serlo de la cultura; Finalmente, otros me enseñan cómo ser un mejor exegeta del corazón o de la verdadera condición humana (en este caso los puritanos son los mejores). Pero todo predicador debería aspirar poder desarrollar esta triple perspectiva en el contexto de cada sermón.

Los predicadores deben aprender cómo desvelar y poner de manifiesto la verdad del evangelio desde cada pasaje que predican de la Biblia, de tal manera que el resultado sea que los ídolos de nuestra cultura y de nuestros corazones queden claramente expuestos. Cuando la Biblia es predicada con fidelidad, ésta no solo revela a Cristo como nuestro Salvador sino que la fiel exposición de la Palabra lo que hace también es revelar de una forma clara aquellos pseudo-salvadores en quienes a menudo estamos depositando nuestra confianza, ya sea a nivel cultural como personalmente. En este sentido, cada sermón debería poner en evidencia la manera tan sutil en la que acabamos dependiendo de otras cosas, que no son Cristo, y de las que esperamos que nos proporcionen seguridad, el sentirnos aceptados, protegidos, un sentido y propósito en esta vida y, en definitiva, una satisfacción que sólo Cristo puede proporcionar. Por lo tanto, un buen predicador lo que tiene que hacer es esforzarse para mostrar constantemente lo relevante y necesario que Jesús es para nosotros, puesto que somos grandes pecadores; pero que en Él tenemos un gran salvador. 

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2 comentarios

  1. Hermano, me ha parecido muy interesante la lección de Tullian Tchividjian. Gracias. Lo he leido en un momento que estoy preparando un mensaje sobre “El Contentamiento” Fil 4:11. “Cada sermón debería poner en evidencia la manera tan sutil en la que acabamos dependiendo de otras cosas, que no son Cristo, y de las que esperamos que nos proporcionen seguridad, el sentirnos aceptados, protegidos, un sentido y propósito en esta vida y, en definitiva, una satisfacción que sólo Cristo puede proporcionar”
    Bendiciones, JTD

  2. Realmente cierto, por eso mismo Pablo no duda en hacer aquella afirmación tan contundente de Filipenses 3:7-8 en la que es capaz de decir que para él ya nada tiene valor cuando lo compara con el bien supremo de conocer y ganar a Cristo… él es nuestro contentamiento. Espero que tu mensaje sobre Filipenses 4:11 haya sido de bendición. Un saludo Juan3.16 y muchas gracias por tu comentario.

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