¿Qué podemos aprender de un ateo? (II)

Uno de los slogans de nuestro tiempo es el que resume la siguiente frase: “no hay verdades absolutas”, que trasladado (o mejor dicho traducido) al tema de la lengua o de la palabra, vendria a decir algo así como que “no hay definiciones absolutas.” Es decir, que las palabras no tienen un único significado, pues en último término somos nosotros… desde nuestra limitación, quienes las llenamos de significado (el que queremos o el que más nos convenga).

Hace un par de semanas escribí lo siguiente en uno de los comentarios a la entrada ¿Qué podemos aprender de un ateo?A Sócrates se le atribuye la frase “sólo sé que no sé nada”, frase que podría ser perfectamente traducida como “sólo sé a través de no saber”. Aunque dicha con cierta ironía, la frase en sí no deja de expresar una verdad que aquél sabio de la antiguedad no podía eludir: desde nuestra limitada condición no podemos afirmar tener un conocimiento pleno de las cosas y es sólo en la medida que somos capaces de reconocerlo que entonces podemos empezar a aprender … a través de no saber.

Todo esto me recuerda el tema de una de mis canciones favoritas, “Never Know” del canta-autor americano (medio hippie, surfeta y activista ecologista) Jack Johnson. Debido al título de esta entrada, podría parecer que estoy afirmando que Johnson es ateo, cuando lo más probable –por lo que he podido leer en algún lugar- es que no sea así. Al parecer, y por lo que muchas de sus letras sugieren, hay algún tipo de espiritualidad en su trasfondo e historia personal. Pero creo que aún así la pregunta de esta entrada tiene validez si la leemos a partir de la letra de esta estupenda canción que os invito a escuchar  mientras la leeís traducida.

jackjohnson_wideweb__430x2733

“Nunca Sabemos”

He oído ésta vieja historia antes 
donde la gente mata por sus metáforas 
sin dejar mucho espacio a la imaginación. 
Así que quiero que la imaginación vuelva al poder, 
pero sé que eso no es precisamente fácil. 
Así que paso una página, y vuelvo a leer la historia otra vez 
y otra vez, y otra vez. 
Es la misma historia, pero con otro nombre diferente. 
Aparecemos rompiendo las cosas, y reconstruyéndolas después, 
y creciendo, y siempre haciendo conjeturas. 

Nunca sabemos nada. 
Es vergonzoso, pero no somos nadie. 
Hay momentos en los que somos inteligentes, y otros en los que no tenemos ni idea. 
Tan sólo somos seres humanos, divertidos, pero confusos. 
Lo intentamos, pero nunca sabemos a donde nos conduce todo esto. 

Todo ocurrió muy deprisa, 
en el tiempo que tardas en decir “desastre”. 
Hay que tomarse un descanso 
y mirar atrás, 
desde la ultima fila. 
Y quizá sea esa la respuesta. 
Estamos detrás. Pero detrás de todo. 
Somos una burbuja en una olla hirviendo. 
Tan sólo un suspiro en una cadena de pensamientos. 
El tiempo se van quemando. 
Nos sentimos seguros, pero nunca lo sabremos. 
Parece lo mismo, dale un nombre diferente. 
Lo estamos rogando, y necesitando, 
y lo intentamos y respiramos. 

Nunca sabemos nada. 
Es vergonzoso, pero no somos nadie. 
Hay momentos en los que somos inteligentes, y otros en los que somos despistados. 
Tan sólo somos seres humanos, divertidos, pero confusos. 
Ayudando, y construyendo, y creciendo 
y nunca sabemos nada. 

Toc toc, de puerta a puerta. 
Para decirte que su metáfora es mejor que la tuya. 
Y tú siempre podrás hundirte o nadar. 
El panorama se presenta desalentador. 
Si no crees en lo que te ofrecen 
entonces no tiene sentido. 
Así que lo leo otra vez, y otra y otra 
y vuelve a parecer lo mismo. 
Demasiados nombres diferentes 
Nuestro corazón es fuerte, pero nuestras manos débiles, 
y siempre estaremos compitiendo, sin saber… 

Nunca sabemos nada. 
Es vergonzoso, pero no somos nadie. 
Hay momentos en los que somos inteligentes, y otros en los que somos despistados. 
Tan sólo somos seres humanos, divertidos, pero confusos. 
Pero la verdad es que todo lo que tenemos son preguntas, 
y nunca sabremos las respuestas. 
Nunca lo sabremos…

Es curioso que las últimas palabras en esta canción de Jack Johnson sean, precisamente, una afirmación tan rotunda (“todo lo que tenemos son preguntas, y nunca sabremos las respuestas”) que en sí misma no es más que una contradicción al slogan posmoderno de que “no hay verdades absolutas”.  La verdad es que nunca tendremos respuesta para todos nuestros interrogantes y en ese sentido debemos reconocer con Jack Johnson que todos “somos ignorantes”.

Pero hay al alcance una sabiduría que no está en nosotros (limitados, finitos como somos), sino en Dios tal y como nos lo revela su Palabra (I Corintios 1:18-25). Esa sabiduría es Cristo, quien se presenta así mismo como el camino, la verdad y la vida; quien promete liberarnos de la confunsión y del círculo vicioso de la ignorancia, si tan sólo depositamos en él toda nuestra confianza: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres(Juan 8:32).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: