El predicador responde – José de Segovia

“El predicador responde” es una nueva sección en este blog, en la que entrevistaremos a reconocidos teólogos y predicadores, preguntándoles acerca de la predicación en la vida de la iglesia.

José de Segovia

José de Segovia

Para esta primera entrevista contamos con la participación de José de Segovia, periodista, teólogo y pastor de la Iglesia Evangélica del barrio de San Pascual, en Madrid. A continuación encontraréis la transcripción de la entrevista, que también podéis escuchar en mp3.


 

1.- ¿Podrías darnos una definición de lo que es para ti una predicación bíblica?

Le tengo aprecio particular a la definición de Martín Lloyd-Jones: “lógica en fuego” o “un razonamiento inflamado” pero yo tengo también una definición particular que adapta esta definición a mi comprensión: “la verdad transmitida por la personalidad” creo que el problema de la imitación es una de las grandes taras en la predicación. Todos tenemos modelos a los que emulamos, pero verdaderamente yo creo que la predicación adquiere su gran fuerza cuando la verdad de Dios es genuinamente transmitida por la personalidad de cada individuo.

 

2.- ¿Qué lugar de importancia crees que le corresponde a la predicación en la vida de la iglesia?

Yo creo de todo corazón en la centralidad de la predicación en la vida de la iglesia. Creo que Dios ha establecido ese medio de gracia, y como a Él le place en su soberanía escoger de qué modo quiere obrar por su Espíritu en medio de su iglesia, sería una necedad por nuestra parte devolverle el favor y escoger nosotros otro método más adecuado. No hay nada más trágico que el desplazamiento de la predicación en la vida de la iglesia o su marginalización a ciertos aspectos puntuales del culto. Esto tiene mucho que ver con el estado espiritual que estamos viviendo actualmente.

 

3.- ¿Podrías resumir en pocas líneas como descubriste tu don para la predicación?

Todo este tema de los dones está muchas veces en un terreno especulativo. Yo creo que las cosas son más sencillas que todo eso. En primer lugar tiene que haber un deseo, y al mismo tiempo ese deseo es una carga también. Aquellos que le tenemos respeto a la predicación siempre nos encontramos en una situación en la cual uno es consciente de la trascendencia de lo que está haciendo, y ¡ay de nosotros el día que perdamos de vista la importancia de la predicación!

Yo empecé muy joven, siendo prácticamente adolescente por estar en una iglesia pequeña. Pero mis predicaciones durante muchos años fueron la anti-predicación. Se trataba más bien de una conferencia, un mensaje más o menos inspirador, un devocional, etc. pero es con el paso del tiempo que uno empieza a aprender de sus errores y descubre verdaderamente lo que es la predicación. No es una clase o una conferencia ni tampoco es simplemente un mensaje devocional, inspirador. Sino que tiene un sentido de urgencia y trascendencia que es central para tener la conciencia de lo que significa la predicación.

 

4.- ¿Quién o quiénes han influenciado tu manera de predicar?

Después de estudiar teología en un ámbito académico en Holanda, fui a Inglaterra a una escuela de predicadores. Esta escuela surgió bajo la influencia de Lloyd-Jones, así que en parte soy en gran parte deudor de esa tradición que él representaba. La tradición de predicación de Gales va muy relacionada con todos los movimientos de avivamiento histórico que surgen a partir del siglo XVIII, con la combinación de la doctrina calvinista, de la confianza en la soberanía de Dios como el que obra por medio de la predicación, pero también la pasión y el sentimiento que se relaciona con la tradición galesa. A mí me atraía particularmente la combinación que vemos en la escuela de Lloyd-Jones.

Por otro lado, fui durante mucho tiempo parte de la iglesia de John Stott, entonces estudié en su Instituto y conocí la tradición expositiva que él representa. En cierto sentido uno desea una combinación de ambas, del rigor, la fidelidad, lo contemporáneo, lo claro, brillante, etc. que son los mensajes de Stott, y al mismo tiempo la pasión, la urgencia, etc. que hace tan conmovedor el ministerio del Dr. Lloyd-Jones.

Yo creo que lo que atrae a mucha gente de la predicación de Lloyd-Jones son varios factores. Uno es el carácter profundamente cristocéntrico de su predicación. Pero también la visión de la predicación expositiva que tiene una continuidad a lo largo de un libro o sección de la escritura. Este es un tema que se redescubre en esa época del S. XX, aunque tiene una larga tradición en la vida de la iglesia. Habría que llegar hasta Crisóstomo en la época antigua para encontrar esa tradición que es la tradición de la Reforma -como Calvino, que predicaba cada día.

Realmente hay una utilidad especial en el hecho de poder exponer toda la Escritura. En primer lugar te evita el problema de tener que escoger sobre qué texto predicar, pero aparte te obliga a no escoger tus temas favoritos, los tópicos que todos tenemos. Por otro lado, siendo cristocéntrica, la predicación de Lloyd-Jones siempre parte de la realidad de Dios, concretamente de Dios Padre y su propósito universal en el cosmos y en la eternidad. Entonces se va acercando a la aplicación de esa obra en Cristo Jesús a la persona con un llamado claro del Evangelio. Al mismo tiempo el famoso sistema de diagnóstico que tenía él sigue siendo tremendamente útil.

La idea de plantearse cuáles son las preguntas, los problemas a los que responde el Evangelio como el medio de introducción del Evangelio. Es por eso que él no concebía una predicación del Evangelio sin partir del problema del mal, del pecado, que es a lo que responde verdaderamente el Evangelio. Esa es la lógica que hoy en día brilla por su ausencia y que el como médico aplicaba en esa especie de “tarea diagnóstica” desde el púlpito, haciendo preguntas hasta llevar a las personas a ver donde estaba el mal y ofrecer finalmente la medicina del Médico Divino.

 

5.- ¿Qué libros o material escrito sobre predicación, o sermón, o serie de sermones que hayas escuchado nunca te canses de leer o escuchar?

Durante mucho tiempo he escuchado el ministerio de Dick Lucas, uno de los grandes defensores de la predicación en el Reino Unido. Desde una iglesia en el centro comercial de Londres ha estado promoviendo una predicación bíblica con una fuerza extraordinaria, con una luz y un razonamiento, y la trascendencia con la que es comunicada. También dentro de esa tradición británica hay una generación contemporánea que marcó una pauta en cuanto a la predicación evangélica: toda la tradición escocesa de Eric Alexander que comienza con William Still, que es tal vez el primer gran predicador expositivo en un momento en que el movimiento evangélico en la Iglesia de Escocia era muy limitado. Un predicador joven que siempre he apreciado mucho y al que hecho de menos porque está en Australia es David Norman Jones. Me impresionó mucho la vocación como de predicador y su capacidad para comunicar.

Y aunque parezca sorprendente todavía leo los sermones de alguien caído en desgracia como es Roy Clements. Fue un modelo de predicador en el Reino Unido. Su fracaso moral, evidentemente, ha puesto en descrédito mucho de lo que él ha hecho. No obstante he usado con mucha frecuencia la colección que tengo de él. Me recuerda muchas veces esta contradicción que hay en este tipo de personas que son como gigantes con pies de barro. Personas usadas por Dios de una manera muy poderosa, pero tenían grandes debilidades. Nos enseña lo que la Escritura tantas veces nos dice, que uno puede ser usado por Dios pero al mismo tiempo es responsable delante de Dios de su vida y de lo que hace. Yo creo que él expuso fielmente el Evangelio y con un particular impacto. Era particularmente original. Probablemente el predicador más original que hubo en el Reino Unido durante el siglo XX en cuanto a su personalidad, particularidad, etc. Más allá de sus problemas personales yo creo que fue un modelo para mucha gente de una predicación contemporánea.

 

6.- ¿Crees que el Evangelio debe ser predicado a los creyentes?

Sí, yo soy fervientemente devoto de la idea del Doctor (Lloyd-Jones) de que el día que los cristianos nos cansemos del Evangelio ¡ay de nosotros! Si consideramos que la predicación del Evangelio es solamente para no creyentes nuestra predicación del Evangelio deja mucho que desear.

Yo encontré muy útil en un momento de mi vida dejar de hacer distinción entre una predicación para creyentes y otra para no creyentes. Siempre que predico tengo presente la posibilidad de que hay personas no cristianas o que no saben dónde están espiritualmente. Pero sobretodo porque no hay mejor noticia, no hay nada que entusiasme más que el Evangelio en si mismo. Si encontrara que hablar de la familia, la moralidad, etc. sería más interesante a lo mejor  me sentiría más tentado a ese tipo de predicación, pero mi pasión por el Evangelio es tal que no entiendo cómo se puede cambiar por otro mensaje.

 

7.- ¿Cómo crees que los creyentes podemos recuperar esa pasión por el Evangelio?

Tenemos que volver a nuestro fundamento, a la base de quiénes somos. Vernos en nuestra verdadera realidad delante de Dios, y cuando consideramos nuestras miserias, lo terriblemente lejos que estamos del propósito que Dios tenía para nosotros. Esa conciencia de nuestra debilidad y de nuestro fracaso es la que engrandece la gracia de Dios, te muestra verdaderamente dónde estás tú y quién es Dios. No perder conciencia nunca de uno mismo es muy sano.

Siempre he apreciado esa predicación que parte de la conciencia de dónde está la persona más que como ejercicio de espiritualidad avanzada, como muchas veces se entiende este tipo de escuela de enseñanza de santificación que se trata de ir superando niveles y que finalmente te lleva a un terreno irreal, que no es lo que significa realmente la vida cristiana, que es vivir de la gracia de Dios y volver una y otra vez a la cruz de Cristo no solamente para empezar sino para seguir adelante cada vez que caemos o fracasamos, o simplemente cuando estamos desorientados y no sabemos qué pensar. Nuestra única guía y certeza es ese compromiso que nos muestra la entrega de Cristo en esa cruz.

 

8.- ¿Qué piensas de la idea de predicar a Cristo desde cualquier pasaje de las Escrituras?

Yo soy un apasionado de la predicación de Cristo desde el AT. Tiene una larga tradición en la historia de la iglesia y creo que ha sido una de las grandes tragedias de nuestro tiempo que explica la ausencia del AT en muchas de las predicaciones. El uso moralista que se ha hecho de él durante mucho tiempo hace que hoy en día si se comparan ciertas predicaciones evangélicas populares, como por ejemplo una predicación de Chuck Swindoll de algún personaje del AT y la de algún cardenal católico como Martini, no sabes quién está mas cerca de ver a Cristo en el AT.

Nos hemos alejado tanto del propósito del Evangelio a lo largo de toda la Escritura que se ha caído en un uso ejemplarizante de la primera parte de la Biblia que ha llevado no sólo a una lectura absurda del texto bíblico sino que ha perdido su sentido y propósito. La vida de estos personajes no es para sacar moralejas sino para entender el plan de salvación, la promesa que Dios nos presenta en su Ungido, el Rey, el Sacerdote, el Profeta, el Reino que había de venir que es Cristo Jesús.

 

9.- ¿Cuánto tiempo de promedio empleas para preparar un sermón?

Como todos los que han estudiado homilética formalmente he tenido un sistema bastante estricto de la preparación de la predicación pero con el paso del tiempo vas desarrollando tus peculiaridades. De algunos de los predicadores que mencionaba antes he aprendido la forma en la que me sentía más cómodo en la predicación.  Básicamente lo que yo hago es leer todo lo posible sobre un texto bíblico. Me cuesta entender a aquella persona que simplemente escoge un par de comentarios y con eso tiene suficiente. Debes intentar profundizar lo máximo posible en el texto. No ahorro ninguna lectura. Lo que sí hago es cambiar el orden de la lectura de los comentarios de una forma que me ha resultado particularmente útil. Suelo comenzar leyendo los comentarios más textuales que te ayudan a comprender el lenguaje, la construcción lingüística, y luego suelo leer exposiciones más originales del libro.

Finalmente una manía que tengo que viene de algunos de los predicadores mencionados antes, es la de leer autores críticos de la Biblia al final. Eso produce en mí un efecto catalizador, cuando lees las barbaridades que se escriben sobre un texto bíblico, lo que se retuerce, como se dice exactamente lo contrario de lo que dice, a mí me inflama y me lleva a predicar. Es como un acicate tremendo.

Una vez hecho esto yo también escribo el texto, pero a partir de cierto momento prescindí de llevar conmigo nada escrito. Fue progresivamente, primero usaba un bosquejo como usan muchos predicadores y llega un momento en que el bosquejo era una más una molestia que otra cosa. Me ocurre a la inversa que a mucha gente, que se siente insegura por no tener notas: yo me siento inseguro por tenerlas. Es la solución perfecta a la pesadilla de todo predicador: que se deja las notas. No llevas ninguna y ya no tienes pesadillas.

 

10.- ¿Cuánto duran de promedio tus sermones? ¿Siempre ha sido así?

Ha cambiado con el tiempo. Al principio me esforcé en hacer mensajes breves, apenas media hora, pero no te daba tiempo de mucho. Posteriormente te sientes más relajado y ahí es cuando ocurre el error contrario, prolongarse excesivamente. Pero con el tiempo incomprensiblemente tienes como un reloj en la cabeza que en mi caso tiene fijos los 45 minutos aproximadamente. Pero no se trata tanto de la conciencia del tiempo sino el estar mirando a la gente. Cuando la miras enseguida percibes si tienes la atención y puedes ir más allá o cuando es el momento de concluir.

 

11.- ¿Crees que un sermón debe tratar un solo tema o contener una sola gran idea?

Cuando haces una predicación temática debes coger un tema central, pero en la predicación expositiva hay diferencias entre unos y otros. Yo en determinadas series encuentro útil centrarse en un punto y al coger secciones pequeñas te ayuda más a centrarte en una idea. El problema es si el pasaje es más amplio, entonces debes recurrir a los 3 o 4 puntos para desarrollar ideas diferentes, pero muchas veces puedes introducir varias ideas a partir del mismo texto.

 

12.- ¿Tu predicación es expositiva, temática, etc.?

He practicado muy poco la predicación temática pero al principio la hacía. Fue posteriormente que desarrollé la práctica expositiva. Cuando uno adquiere una costumbre es muy difícil volver atrás. Cuando una congregación está acostumbrada a un tipo de exposición expositiva es muy difícil volver a una exposición temática. Yo he vivido la experiencia de alguna congregación que ha adquirido a veces un rechazo irracional hacia un tipo de predicación temática, con lo que he tenido que hacer cierta apología de los predicadores que invitábamos. Hay diferentes formas de predicación y sería absurdo pensar que ésta es la única forma de predicar.

 

13.- ¿Cómo mantienes el equilibrio necesario entre la preparación semanal de la predicación con otras responsabilidades pastorales o incluso familiares?

La administración del tiempo es algo muy complicado porque tiene que ver mucho con la persona. Yo soy bastante caótico y trabajo más sobre presión que sistemáticamente de forma disciplinada. La mayor parte de la preparación la hago en el último momento y en ese sentido el mío no es un modelo de trabajo estructurado. En el pastorado hay determinados casos urgentes que sientes la necesidad hacerlas, y hay otras cosas que deberías hacer más y que no haces. Con la familia siempre estás en deuda. Hace falta mucha paciencia para aguantar este ritmo que no deja apenas tiempo para poder estar en casa relajadamente. Trabajo mucho en medios de transporte, incluso cuando estoy en Madrid, en el metro, siempre llevo libros conmigo o notas.

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Siguiente entrevista: Sugel Michelén

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* Damos crédito a Colin Adams de http://unashamedworkman.com por permitirnos traducir y adaptar las preguntas que utilizamos en esta serie de entrevistas.

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