¿Y a ti qué más te da? ¡Tú sígueme!

follow-mumUnas palabras de ánimo para todos aquellos que alguna vez hayamos sentido el peso asfixiante de la comparación (ya sea la que de forma irracional nos auto-infligimos a nosotros mismos o, de forma no menos irracional, la que otros nos imponen).

Precisamente, tras haber iniciado ayer el ciclo de entrevistas a grandes predicadores, no podían ser más oportunas hoy las palabras que a continuación nos dirige John Piper.

Después de haber resucitado de entre los muertos, Jesús le preguntó a Pedro, por tres veces consecutivas, si le amaba. Pedro contestó que sí las tres veces. Entonces, Jesús le dijo a Pedro de qué forma habría de morir –al parecer, por crucifixión. Acto seguido, Pedro se pregunta cómo le habría de ir a Juan, por lo que se dirigió a Jesús preguntándole; “¿Y qué de este hombre?” Jesús ignoró la pregunta y le dijo: “¿Y a ti qué más te da? ¡Tú sígueme!” Aquí tenemos toda la conversación:

“Y ahora te aseguro que cuando eras más joven podías ceñirte tú solo la ropa e ir adonde querías; pero cuando llegues a viejo extenderás las manos y otro será quien te ciña y te lleve incluso adonde no quieras ir. Jesús dijo esto dando a entender cuál había de ser la muerte con que Pedro glorificaría a Dios. Luego añadió: ¡Sígueme! Pedro volvió entonces la cabeza y vio al discípulo al que Jesús quería entrañablemente, aquel que, recostado junto al Señor en la última cena, le había preguntado quién lo iba a traicionar. Al verle, preguntó Pedro a Jesús: Señor, ¿y qué será de éste? Él le respondió: Si quiero que él quede aquí hasta mi regreso, ¿qué te importa a ti? ¡Tú sígueme!” (Jn 21:18-22).

Estas palabras tan ásperas de Jesús —“No es asunto tuyo, sígueme”— son como un bálsamo a mis oídos. Me liberan de la deprimente atadura de la comparación. A veces, mientras ojeo los anuncios de la revista Christianity Today (y hay miles de estos anuncios), acabo con el ánimo por los suelos. Ya no me desanimo tanto como solía hacerlo hace 25 años atrás, pero todavía continúo encontrando asfixiante toda esa avalancha de sugerencias acerca del ministerio.

Libro tras libro, conferencia tras conferencia, DVD tras DVD –diciéndome cómo triunfar en el ministerio. Y todos ellos trasmitiendo sutilmente el mensaje de que no lo estoy logrando. La alabanza puede mejorarse. El cuidado pastoral puede mejorarse. El ministerio con los jóvenes puede mejorarse. Las misiones pueden mejorarse. Ahora bien, hay una cosa que, al parecer, no necesita ninguna mejora pues de por sí ya funciona: compra esto, asiste a este o a aquél seminario, hazlo de esta o de aquella otra manera. Y para añadir más leña al fuego, ¡alguno de estos libros y conferencias que veo en los anuncios, son míos!

Así que esas palabras tan secas de Jesús, dirigidas a mí (y a ti): “¿Y a ti que más te da?” resultan de lo más refrescantes. “Tú sígueme”. Pedro acababa de escuchar unas palabras realmente duras. Morirás –de una forma violenta. Su primera reacción fue recurrir a la comparación. ¿Y cómo le va a ir a Juan? Si yo voy a tener que sufrir, también sufrirá él? Si mi ministerio acabará de esa manera, ¿acabará también el suyo de manera similar? Si yo no llego a tener un largo y fructífero ministerio, ¿acaso lo tendrá Juan?

Es así como funcionamos, siendo pecadores como somos; nos comparamos, nos comparamos y no paramos de compararnos con los demás. Nos morimos de ganas por saber qué tal lo hacemos o en qué posición estamos situados en comparación con los demás. Y qué bien nos sentimos cuando alguien está por debajo de nuestros logros. Todavía hoy recuerdo la pequeña nota que me dejó el responsable de la residencia Elliot Hall en la que viví durante mi último año en la universidad Wheaton College. La nota, simplemente decía: “Amar es dejar de comparar.” ¿Y a ti qué más te da, Piper? [me dice ahora el Señor]. ¡Tú sígueme!

· ¿Y a ti qué más te da que David Wells tenga esa capacidad tan grande para captar y sacar a la luz los efectos tan penetrantes del posmodernismo? Tú sígueme.

· ¿Y a ti qué más te da que Voddie Baucham hable del evangelio de una manera tan poderosa, sin tan siquiera utilizar una nota? Tú sígueme.

· ¿Y a ti qué más te da que Tim Keller vea de forma tan clara la manera de conectar el evangelio con el mundo de los profesionales? Tú sígueme.

· ¿A ti qué más te da que Mark Driscoll tenga esa facilidad tan natural de hablar y de conectar con la cultura popular? Tú sígueme.

· ¿Y a ti qué más te da que Donald Carson sea capaz de leer 500 libros al año y sepa combinar la sensibilidad pastoral con una basta y profunda erudición académica? Tú sígueme.

Esta palabra me produjo una gran alegría. Jesús no me juzgará en base a mi superioridad o inferioridad en comparación a los demás. No tengo que preocuparme por lo que hagan otros predicadores, otras iglesias u otros ministerios; éstos no son el standard. Jesús tiene un trabajo para mí en el que quiere que esté ocupado (y uno diferente para ti). Este trabajo no se lo ha dado a otro, y con el trabajo viene también la correspondiente porción de gracia para poder llevarlo a cabo. ¿Confiaré en él, que ha provisto de su gracia, y trabajaré en lo que se me ha mandado? Esa es la cuestión, ¡Qué libertad encontramos en estas palabras duras de Jesús!

Espero que encuentres ánimo y libertad hoy cuando escuches a Jesús dirigiéndose a ti en medio de todas esas comparaciones que tanto te preocupan: ¿Y a ti qué más te da? ¡Tú sígueme!

Uno que, junto a ti, también está aprendiendo a caminar en libertad,

John Piper

* Original en inglés aquí

2 comentarios

  1. Què bo!
    És que és veritat! passem part del nostre temps preguntant-nos si els nostres ministeris valen la pena si realment van enlloc, preguntant-nos també per què no tenim la capacitat d’aquell o d’aquell altre de parlar tant bé en públic i convèncer tothom… Suposo que és una barreja d’autoexigència i de necessitat de reconeixement, sigui el que sigui, està clar que la nostra responsabilitat no és ser bons en tot sinó responsables amb la feina que se’ns ha encomanat. Intentaré redordar-ho, perquè és alliberador…
    GRÀCIES per la feina que feu en el blog!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  2. Noemí,

    MOLTES GRÀCIES per les teves paraules d’ànim tot comentat la reflexió que ens fa el Piper sobre aquestes paraules de Jesús a Pere, en principi… no gaire agradables d’escoltar. Però, no sempre el que voldriem escoltar és precisament el que necessitem escoltar i, es clar, de Jesús el que sempre escoltarem serà aquesta veritat que (com bé assenyales) ens allibera!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: