Cultura de Mercado vs Cultura del Reino

busy_mall

En esta entrada transcribo unas palabras del libro Cómo enderezar a una iglesia centrada en sí misma (por John Benton), en las que el autor contrasta de una forma magistral la mentalidad frente a la vida que encontramos en el mundo con esa otra mentalidad que deberíamos encontrar en la iglesia y que es característica o propia de la cosmovisión bíblica.

La imagen más vivida de nuestro mundo moderno es la de un mercado. Para muchas personas, esta descripción retrata de la manera más fidedigna la forma en que el mundo funciona y cómo sus gentes interactúan, no sólo en términos comerciales, sino en toda clase de relaciones.

Durante el último cuarto del siglo XX se ha reestructurado gran parte de nuestras vidas como personas y naciones conforme a esta imagen. Muchas formas tradicionales de tratar las cosas han desaparecido. Hoy en día, todo, desde la educación hasta la salud, se ve en términos de productos, consumidores y precios. Hablamos de fuerzas de mercado, estudios de mercado y valor en el mercado. Esa es nuestra cultura.

Tras esta imagen de mercado público hay una filosofía. En el centro del mercado se encuentra la idea sacrosanta de la libertad de elección individual. La verdadera libertad del individuo consiste en vagar por el bazar de la vida, deteniéndose en cada puesto y haciendo su propia elección. Por tanto, el mercado es una imagen que promueve la actividad subjetiva frente a la vida. La filosofía que hay tras el mercado público idolatra la libertad de los individuos para elegir lo que ellos creen ser lo mejor. El centro del mercado es el yo y sus necesidades.

La competencia entre los distintos comerciantes es la fuerza que mueve el mercado. Deben rivalizar entre sí en una batalla siempre cambiante para captar la atención y las cuotas de mercado. El mercado es una cuestión muy temporal. Las modas cambian. Los antojos de los clientes están en constante variación. Está arraigado en el aquí y el ahora. El comerciante que produzca lo que atraiga a los clientes en ese momento al precio más competitivo y a la vez obteniendo ganancias, es el rey del mercado. Esta es una visión del mundo que muchas personas considerarían realista.

Pero, como cristianos, necesitamos que se nos recuerde que ésta no es la imagen que la Biblia nos transmite sobre cómo se debería ver el mundo. Según la Biblia, en última instancia, el mundo no es un mercado sino un reino perteneciente a Dios. Como cristianos que viven en un mundo centrado en sí mismo  deberíamos reflexionar seriamente sobre esto, La principal fuerza de un reino no es la competencia entre mercaderes rivales sino el poder de un trono sin rival. En última instancia, el centro de un reino no es la libertad de elección del individuo sino la voluntad de su soberano. La descripción de un reino es totalmente distinta de la de un mercado. No son términos como preferencias, alternativas y opciones. Son términos como autoridad, obligación, lealtad, sumisión y llamamiento.

[…]

Está el mercado y está el reino. Nos encontramos divididos entre estas dos formas radicalmente distintas de ver el mundo y, mucho más de lo que nos damos cuenta, hemos sido subvertidos por una visión de la vida que, a pesar de ser aparentemente realista, en realidad es egocéntrica y muy otra de la visión bíblica.

*John Benton. Cómo enderezar a una iglesia centrada en sí misma, pp. 21- 22.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: