2. Sé un hombre de oración

decálogo 2

Continuamos con el decálogo del predicador, según Sinclair Ferguson.

* Me refiero [o hablo de la oración] en relación a la predicación. No sólo en el sentido de que uno debe orar antes de empezar a preparar la predicación, sino más bien en el sentido de que la oración es en sí misma comunión con Dios en y a través de su Palabra. ¿A qué otra cosa sino podían estar refiriéndose los apóstoles al decir que debían dedicarse “a la oración y al ministerio de la Palabra” – y por qué en ese orden?

Personalmente, creo que en la tradición de nuestros libros de texto sobre el ministerio pastoral hemos tendido a individualizar demasiado este aspecto. Los apóstoles (podemos concluir) realmente significa “nosotros” –no “yo, Pedro” o “yo, Juan” sino “nosotros, Pedro, Juan, Santiago, Tomás, Andrés… juntos.”

¿Sería una lectura demasiado equivocada decir que muchos predicadores esconden la necesidad de que se ore por la predicación y, por lo tanto, la necesidad de que se ore personalmente por ellos en este sentido? En contraste, sólo tenemos que pensar en las [numerosas] peticiones de Pablo a este respecto o recordar la famosa frase de Spurgeon al responder sobre cuál era el secreto de su ministerio: “Mi iglesia ora por mi.”

Al pensar sobre todo esto, recuerdo una ocasión en la que en medio de una conferencia dirigida a pastores, mientras hablaba, se iba formando una especie de burbuja [mental] sobre mi cabeza con las siguientes palabras: “La estás liando por completo”, pero tan pronto como mis ojos lograron reenfocar la vista sobre los hombres que tenía en frente, los vi como almas sedientas bebiendo agua fresca. En ese momento, la burbuja sobre mi cabeza se llenó con otras palabras: “Ahora me acuerdo lo mucho que le pedía a mi congregación que orasen por estos hermanos y por su ministerio de la Palabra. “[Y, efectivamente], han estado orando.”

Pobre de mí si no soy capaz de ver la necesidad de orar o de animar y de enseñar a mi gente a que vean la importancia de la oración. Puede ser que lo haga bien (de hecho, lo he hecho bastante bien hasta ahora, ¿no es así?)… pero no [obtendré] un fruto eterno [si no fundamento mi predicación en la oración].

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Traducción y adaptación propia de “Sinclair Ferguson: Decálogo del Predicador” via unashamedworkman.wordpress.com

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