El fariseo y yo

fariseo y publicano

“El fariseo, de pie, oraba consigo a sí mismo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11-12)

¿Cuál era el problema del fariseo? Tal vez que veía demasiadas cosas buenas en sí. Realmente era incapaz de ver nada malo en él, porque lo cierto es que hacia todas esas cosas buenas de las que hablaba y, de hecho, le daba la gloria a Dios por ello: “Dios, te doy gracias…”

Así pues, ¿cuál era el problema del fariseo? Simplemente, que realmente creía que no era “como los otros hombres.”

¿Qué diremos a esto? ¿Gracias a Dios que no somos como el fariseo?

___________________

* Traducido y adaptado de  Ray Ortlund en theresurgence

Una respuesta

  1. Esa es una lógica evangélica. Muy bueno. Gracias, Xavi.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: