No es suficiente con ser un gran predicador

Tim KellerEn esta entrada, la traducción y adaptación del último post de Tim Keller en la página web del Redeemer Church Planting Center. Creo que el título lo dice todo, pero no dejes de leerlo. Una reflexión realmente retadora para todos aquellos que de forma regular nos dedicamos a la tarea de transmitir la Palabra a través de nuestras palabras. Pero el ministerio pastoral es mucho más que palabras. A ver qué te parece lo que Keller comparte con nosotros.

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*Son muchos los evangélicos de convicción reformada (Tim Keller es pastor de una iglesia Presbiteriana) que creen en la predicación expositiva como si se tratara de una “fórmula mágica.” Podemos pensar que mientras estemos predicando la Palabra –exponiendo de forma adecuada tanto la ley como el evangelio- de alguna manera todo lo demás en la vida de la iglesia irá funcionando por sí solo. Podemos afirmar en teoría las otras dos marcas de la iglesia –la administración de las ordenanzas y la disciplina- pero [en realidad] no le damos la importancia que merecen. Bien considerado, la [correcta] administración de las ordenanzas incluye el cuidado pastoral, la educación y el discipulado, mientras que el ministerio de la disciplina significa [traer orden en] la comunidad, es decir, liderazgo pastoral.

He visto a menudo muchos hombres dedicando una gran cantidad de tiempo en prepararse y predicar mensajes [demasiado] extensos y densos, mientras que dedican mucho menos tiempo y energía al aprendizaje del liderazgo y al cuidado pastoral. Requiere mucho esfuerzo y mucha experiencia ayudar a un grupo de personas a que puedan tomar decisiones a una, o ir levantando [y capacitando] de forma regular a nuevos líderes laicos, o motivando y creando oportunidades para que tu gente participe de forma activa en la tarea de evangelizar, o pensar de forma estratégica acerca de la mayordomía de los dones espirituales de la gente en tu iglesia, o incluso tratar de discernir cuáles puedan ser estos dones. Requiere mucho esfuerzo y mucha experiencia saber cómo ayudar a alguien que está sufriendo, sin ser demasiado pasivo o estar demasiado encima [tratando de controlar demasiado el proceso], o saber cuándo confrontar a la persona que duda y cuándo escuchar pacientemente. Hay pastores en muchas de nuestras iglesias reformadas que parecen no tener demasiado interés en ser grandes líderes y pastores pero que, sin embargo, desean llegar a ser grandes maestros y predicadores.

Me gustaría señalar a Juan Calvino como ejemplo [a imitar]. Nadie puso más énfasis que Calvino en la [importancia] de la predicación expositiva como algo central en el ministerio. Aún así, prácticamente cada Jueves Calvino ocupaba su asiento en el Consistorio [de la ciudad de Ginebra], escuchando cada año cientos de casos de [verdadera] teología práctica que eran presentados a los ancianos de la ciudad y a su concilio de pastores y ancianos. [En estos casos] Calvino aplicaba su teología hasta el más íntimo de los detalles [del problema expuesto, ya fuera] “adulterio y fornicación, dudosos casos de compromiso matrimonial y bodas, disputas familiares, incesto, violación, sodomía, perversiones sexuales, prostitución, voyerismo, aborto, abandono de niños, abuso infantil, disputas sobre la educación, violencia machista, maltrato a las sirvientas, pobreza familiar, apropiación indebida de la propiedad familiar, enfermedad, divorcio, disputas de propiedad entre esposos, herencia…” (Witte and Kingdon, Sex, Marriage, and Family in John’s Calvin’s Geneva, Vol 1, p. 15). Además, la voluminosa correspondencia de Calvino muestra la fortaleza y la sabiduría de su liderazgo, teniendo en cuenta también su posición como hombre de Estado. Debido a que Calvino no era solamente un predicador, sino también un gran pastor y líder, contribuyó a edificar a la iglesia de una manera tal, que cambió el mundo.

Yo soy pastor en una iglesia que tiene un gran número de empleados, por lo tanto, puedo dedicar más de 15 horas semanales para la preparación del sermón. Sin embargo, yo no le aconsejaría a los pastores más jóvenes que pasaran tanto tiempo [en la preparación de sus sermones]. Cuando yo era un pastor sin un equipo de trabajadores, dedicaba entre 6 y 8 horas por cada sermón. Si dedicas demasiado tiempo al estudio para tu sermón, estarás dedicando demasiado poco tiempo en estar con la gente como pastor y líder. Irónicamente, esto hará de ti un predicador más pobre. La única manera de llegar a ser el predicador que necesitas ser, es a través de trabajar con la gente; así conocerás lo que es el pecado, de qué maneras actúa el corazón, cuáles son los problemas de la gente, etc. El cuidado y el liderazgo pastoral (junto con una vida privada de oración) son, en gran manera, parte [esencial] en la preparación del sermón. Exactamente, [a lo que ayudan es a] preparar al predicador, no sólo la predicación. A través del cuidado y del liderazgo pastoral, creces [o dejas] de ser un comentarista bíblico [para pasar a ser] un predicador de carne y hueso.

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– Original en inglés aquí

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