Freakies bíblicos (y II)

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Seguimos con la segunda parte del artículo sobre Juan el Bautista…

Qué es el cristianismo

Otra posible opción al acercarte a Juan el Bautista sería decir “mira cómo aguanta el sufrimento un siervo de Dios. Aunque no entendía su situación, perseveró hasta el final. Pues bien, ahora ve y haz tú lo mismo” Pero eso no sería justo. De hecho, sería lo más injusto que podríamos hacer con Juan el Bautista. ¿Sabes por qué? Porque toda la vida de este hombre, todo su ministerio, estaba centrado no en señalarse a si mismo, sino en señalar hacia otra persona. En todo momento estaba señalando a aquél que venía tras él. Así que no puedes pensar en Juan el Bautista sólo como un ejemplo a seguir. Sigue leyendo

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Freakies bíblicos (I)

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La Biblia está llena de historias, y me gustaría empezar este artículo con el principio y el final de una historia.

Si ha habido una palabra en los últimos años que la gente ha adoptado para describir a alguien, esa es la palabra “freaky”. Uno de los personajes más extraños o freakies de toda la Biblia es Juan el Bautista. Cuando lees la Biblia por primera vez y te encuentras con un hombre vestido de manera extraña, comiendo cosas raras, y con un mensaje que probablemente no entiendes, después de levantar la ceja, probablemente pienses: “¡vaya freaky!

Y seamos honestos, incluso si has leído la Biblia varias veces, sigues encontrando personajes extraños o freakies. Sigue leyendo

El Evangelio… ¿y algo más?

A menudo los cristianos buscamos aquella receta mágica que, además de una salvación que ya tenemos muy asumida, nos ayude a vivir mejor la vida en el día a día. Nuestras librerías están llenas de libros con títulos llamativos (“Los 10 pasos hacia…” “Cómo conseguir…” “Los 5 principios que te harán feliz…”)
Ya conocemos el Evangelio, aquel mensaje que nos sirve para ir al cielo“, pensamos. De hecho algunos pueden recordar el día y la hora exactos en los que hicieron aquella oración que cambió sus vidas, ¿pero es que en la Biblia no hay algo que nos sirva para el día a día? Está bien ser salvo, pero, ¿dónde encontramos los recursos para vivir el día a día para la gloria de Dios?

¿Entendemos el Evangelio las iglesias evangélicas?

¿Por qué predicar el Evangelio a aquellos que ya se han convertido? Si no viene ningún inconverso, ¿no sería mejor algo para la edificación, el crecimiento espiritual, la madurez, etc.?

Algunos piensan que el Evangelio es sólo el ABC del cristianismo… pero una vez te conviertes pasas a una fases superior en la que vives en base a tu esfuerzo personal. Es como si Dios fuera el que nos da la salvación, pero a partir de allí ya es cosa nuestra. En definitiva, somos salvos sólo por la fe, pero nuestra vida diaria la basamos en nuestro esfuerzo por ser mejores… ¿es esto bíblico?

Ya damos por sentado el Evangelio, la gracia la damos por entendida y superada, es como si ahora tocase pasar a la siguiente fase (como si fuera un videojuego…)

Espero que este vídeo nos ayude a dejar de pensar en el Evangelio como algo “superado”.

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¿A quién atraía Jesús?

42-21521790Una cita para pensar…

“La enseñanza de Jesús atraía a los irreligiosos y ofendía a los que creían en lo que decía la Biblia, la gente religiosa de su época. Sin embargo, en general, nuestras iglesias no tienen ese efecto. El tipo de gente a la que Jesús atraía no es la misma a la que atraen las iglesias contemporáneas, ni siquiera las más experimentales. Solemos atraer a gente conservadora, bien vestida, moralista. Los corrompidos y libertinos o los arruinados y marginales evitan la iglesia. Eso sólo puede significar una cosa. Si la predicación de nuestros ministros y la práctica de nuestros miembros no tienen el mismo efecto en la gente que tenía Jesús, entonces es que no debemos estar predicando el mismo mensaje que él predicó”.

Tim Keller en The Prodigal God (pg.15-16)

Predicando a Cristo

“De todo lo que yo pudiera enseñarles, éste es el punto central: predicad a Cristo siempre y por siempre. Él es todo el evangelio, su Persona, sus oficios, su obra, deben ser nuestro gran tema. El mundo necesita oír hablar de Cristo”. C.H.Spurgeon

SpurgeonRecientemente he finalizado la lectura de la biografía de C.H. Spurgeon, escrita por Arnold Dallimore, que nos acerca un poco más a la persona de Spurgeon y a su ministerio. Es una lectura muy interesante porque, citando a J. Oswald Sanders, “leer las vidas de grandes hombres y mujeres consagrados es encender el corazón de uno para con Dios”. Os recomiendo que consigáis una copia de este libro lo antes posible ;).

A continuación os transcribo una historia concerniente al ministerio de Spurgeon, en la que encontramos un ejemplo de vida y ministerio que da testimonio de Cristo.

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Durante la década de los 80, del siglo XIX, un grupo de ministros americanos visitaron Inglaterra, impulsados principalmente por el deseo de escuchar a algunos de los predicadores célebres de aquel país.

Un domingo por la mañana asistieron al City Temple, cuyo pastor era el Dr. Joseph Parker: alrededor de 2000 personas llenaban el edificio, y la enérgica personalidad de Parker dominaba el culto.

Tenía una voz impresionante, su lenguaje era descriptivo, su imaginación vivaz y sus gestos animados. El sermón era escriturario, y la congregación estaba embelesada con sus palabras. Los americanos salieron diciendo: “¡Qué maravilloso predicador es Joseph Parker!”.

Por la noche fueron a escuchar a Spurgeon en el Tabernáculo Metropolitano: el edificio era mucho más grande que el City Temple y la congregación dos veces mayor. La voz de Spurgeon resultaba mucho más expresiva y conmovedora, y su oratoria era notablemente superior.

Pero pronto se olvidaron del magnífico edificio, la enorme congregación y la estupenda voz de Spurgeon – y hasta se olvidaron de comparar los diversos rasgos de los dos predicadores, como se habían propuesto-. Al terminar el culto, se encontraron simplemente diciendo: ¡Qué maravilloso Salvador es Jesucristo!.

“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” 2 Corintios 4:5-6


Una estrella fugaz (2 de 2)

Siguiendo la estela que ha dejado la muerte de Michael Jackson (como si hubiéramos asistido al paso de una estrella fugaz), hoy continuamos nuestra reflexión justo ahí donde la dejamos; suspendida de la pregunta ¿Quieres ser una estrella?

Cuando hablamos de famosos de verdad, no de los de pacotilla o de esos que se hacen famosos porque son los “ex” de fulano o de mengana en ese turbio mundillo del famoseo; sabemos que estamos hablando de gente con algún talento, alguna habilidad o algún don que los ha hecho destacar de forma especial por encima de la media. El manager lo único que ha tenido que hacer ha sido potenciar ese don o talento que por naturaleza uno ya tenía. Pero cuando hablamos de nuestra relación con Dios, las palabras de Pablo en Filipenses 2:13 creo que no dejan lugar a dudas: “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Sigue leyendo

¿Quién es Jesús?

christ-shadow-jpegLa manera en que respondes a esta pregunta lo dice todo acerca de ti.

Richard Baxter escribió en una ocasión: “No podemos conocer nada a menos que conozcamos a Dios.” El apóstol Juan dice que Jesús es quien “ha dado a conocer” a Dios (Juan 1:18). Jesús mismo dijo ser el único camino a Dios (Juan 14:6) y que al creer en él tenemos vida eterna (Juan 6:48). Por lo tanto, el centro de todas las cosas (el verdadero porqué de las cosas) es Jesucristo (Colosenses 1:17-18).

Jesús, según la Biblia, es Señor y Salvador y en él habita toda la plenitud de Dios mismo. De hecho, él mismo dijo ser Dios (Juan 6:35-41ss) y lo confirmó mediante señales y milagros que sólo Dios podía hacer. Es más, como Dios, sólo Jesús puede perdonar pecado y reconciliarnos con Dios mismo (2 Corintios 5:21). Él es de quien hablaban los profetas de la antigüedad (Isaías 53; Salmos 2; Hebreos 1:1) y quien hace que la promesa del perdón sea una realidad (Jeremías 31:34).

Así que es importante que nos preguntemos ¿quién es este Jesús y qué es lo que quiere de mi? Puedes encontrar más acerca de Jesús en este blog de un viejo amigo, Félix Ortiz. Se trata de la narración de una serie de encuentros de Jesús con algunos de sus contemporáneos, a partir del relato bíblico, de forma que nos proporciona información de primera mano sobre la figura y la persona singular de Jesús para que podamos responder por nosotros mismos a la importante pregunta que nos planteamos en esta entrada.