A buen entendedor…

a buen entendedorMark Driscoll resume, en muy pocas palabras, porqué Jesús es la única respuesta a la cultura de idolatría a nuestro alrededor tan bien plasmada y popularizada, entre otros, por los Rolling Stones con el archiconocido lema “sexo, droga y rock and roll.” A buen entendedor, pocas palabras bastan.

  • Los ídolos te despojan; Jesús te da.
  • Los ídolos destruyen tu vida; Jesús ofrece una nueva vida.
  • Los ídolos separan a la gente y provocan ruptura en las relaciones; Jesús redime y trae sanidad.

________________________________

* Tomado de theresurgence.com, donde anuncian la retransmisión de una entrevista a Driscoll en un programa de la ABC sobre los 10 mandamientos.

Anuncios

¿Palabra de honor?

Pinocho

Todos conocemos o en alguna ocasión hemos utilizado la expresión: “palabra de honor” o “te doy mi palabra.” Pero, ¿qué es lo que queremos transmitir con todas esas palabras? En principio, la palabra es nuestro honor, en ella empeñamos nuestra reputación nuestro buen nombre, nosotros mismos (deja de pagar las letras de una deuda y ya verás qué pasa). La palabra nos avala. Sigue leyendo

¿Quieres ser auténtico? ¡Arrepiéntete!

WittenbergLa primera de las 95_tesis que Martín Lutero clavó en las puertas de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517 declara: “Todo en la vida de los creyentes es arrepentimiento.” Eso es lo que aprendemos al principio del evangelio y eso es lo que ha de caracterizar nuestras vidas a partir de entonces. Sigue leyendo

¿Punto de equilibrio o tensión vital?

TENSIÓNHace unos tres años asístí a unas conferencias en las que el ponente, el pastor israelí Baruch Maoz, dijo entre otras muchas cosas interesantes algo parecido a lo siguiente:

A veces nos empeñamos en encontrar el punto medio de las cosas, sin darnos cuenta que ello significa (sirva por ejemplo una tabla) dar con el punto exacto sobre el que la tabla queda completamente equilibrada… sin ladearse a un lado o a otro. Sin embargo, sería mejor buscar el punto de tensión vital, donde la tabla a veces se ladea un poco hacia la derecha… otras veces a la izquierda. Ésa es una situación mejor que la del perfecto equilibrio (donde no hay movimiento), porque lo que buscamos es la tensión vital que, precisamente, nos permita movernos (sin encorsetamientos) a veces en una dirección y a veces en otra.” Sigue leyendo

¿Sobrecargado?

sobrecargado

Esta mañana recibí esta cita, via email, de un gran amigo y compañero en el ministerio. Espero que os sea tan refrescante como lo ha sido para mí.

¿Cuál es el resultado práctico de hacerse un hombre responsable del trabajo de veinte hombres? ¿Haréis más así? ¿Lo haréis mejor? Esta mañana vi un caballo que estaba tirando de una carga propia de tres caballos. ¡Cómo se esforzaba! Me dije para mí: “He aquí el modo de arruinar un buen caballo. Su amo debiera quitar parte de su carga, o poner más caballos para tirar al mismo tiempo”. ¿Nos trata de esa manera nuestro Señor y Maestro? No; somos nosotros los que nos sobrecargamos. Tiramos del carro como si la salvación del mundo dependiera de que nos esforcemos hasta morir de cansancio. Ahora bien, no deseo que dejéis de sentir la debida medida de responsabilidad; pero al mismo tiempo, tened en cuenta que no sois Dios, ni ocupáis el lugar de Dios; no gobernáis vosotros la providencia, y no habéis sido elegidos administradores exclusivos del pacto de la gracia; por lo tanto, no actuéis como si lo fuerais”

* CH Spurgeon. “Un Ministerio Ideal” 1: El Pastor-Su persona. El Estandarte de la Verdad. p. 158-159.


Bienaventurados los pacificadores

pacificadores

En 1981 la Asamblea General de la ONU declaró que el día de la apertura de su período ordinario de sesiones en septiembre (desde el 2002 cada 21 de septiembre) sería «proclamado y observado oficialmente como Día Internacional de la Paz, y dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo y entre ellos». Sigue leyendo

El fariseo y yo

fariseo y publicano

“El fariseo, de pie, oraba consigo a sí mismo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11-12)

¿Cuál era el problema del fariseo? Tal vez que veía demasiadas cosas buenas en sí. Realmente era incapaz de ver nada malo en él, porque lo cierto es que hacia todas esas cosas buenas de las que hablaba y, de hecho, le daba la gloria a Dios por ello: “Dios, te doy gracias…”

Así pues, ¿cuál era el problema del fariseo? Simplemente, que realmente creía que no era “como los otros hombres.”

¿Qué diremos a esto? ¿Gracias a Dios que no somos como el fariseo?

___________________

* Traducido y adaptado de  Ray Ortlund en theresurgence