6 Retos para el predicador del s.XXI

Donald A. Carson

Para aquellos que leéis inglés, os interesará echar un vistazo al siguiente artículo de D. A. Carson. “Challenges for 21st-Century Preaching.”Preaching 23:6 (Mayo–Junio 2008): 20–24.

La introducción

He visitado muchas partes del mundo en las que los retos del s. XXI para el púlpito se presentan de formas muy diferentes. Por lo tanto, el propósito de este escrito es bastante modesto: estimular el pensamiento que ayude a otros a dar cuerpo a la siguiente lista, modificándola según sea necesario de acuerdo a la diferente cultura de cada situación local. 

Los retos que Carson propone:

1.        Multiculturalismo

2.        Analfabetismo bíblico en alza

3.        Una epistemología cambiante (¿cómo sabemos que realmente sabemos lo                 que creemos saber?)

4.        Integración (racial, social…)

5.        Velocidad de cambio

6.        La tarea de ser modelos y mentores (ejemplos a seguir)

La conclusión final

Estas cosas no pueden ser ignoradas por los predicadores, ya que su tarea les  sitúa precisamente entre el Dios que habla y el pueblo que escucha –las personas no son algo que podamos ignorar como un cero a la izquierda, sino hombres y mujeres ubicados en un contexto cultural concreto, que deben ser interpelados desde allí donde se encuentran; aún cuando lo que esperamos y oramos es que no permanezcan allí donde están, sino que por la gracia de Dios empiecen a caminar en los caminos del Rey, el camino angosto que conduce a la vida.

Nuestra motivación al tratar de entender y dirigirnos a los hombres y a las mujeres del s. XXI no es tanto la de domesticar el evangelio a base de ir amoldándonos a lo que van indicando los distintos análisis culturales, sino más bien actuar en consecuencia y de forma efectiva como embajadores del Rey cuya Palabra anunciamos. Llegará el día que los reinos de este mundo pasarán a ser el reino de nuestro Dios y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos (Apocalipsis 11:15). Es precisamente por esto, debido a que estamos anclados en la eternidad, que tenemos la misma determinación de Pablo al dirigirnos a hombres y mujeres que un día deberán presentarse ante su Dios.

Leer artículo entero aquí.

* Fuente Andi Naselli  por gentileza de Collin Adams

El Evangelio y los temas sociales

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De un ensayo de D.A. Carson en “”The Biblical Gospel” (in For Such a Time as This: Perspectives on Evangelicalism, Past, Present and Future, ed. Steve Brady and Harold Rowdon [London: Evangelical Alliance, 1986], p. 83):

Los expertos nos dicen que muchos en el mundo occidental han llegado a ser personas monotemáticas. La iglesia no es inmune a esta influencia. El resultado es que muchos cristianos asumen el Evangelio (lamentablemente, alguna forma de evangelio demasiado simplificada) pero sienten pasión por algo que está en la “periferia relativa”: aborto, pobreza, tipos de adoración, deterioro cultural, ecología, sobrepoblación, pornografía, el fracaso de la familia, y muchos otros temas. Al describir estos temas tan complejos como “relativamente periféricos” me arriesgo a ser atacado desde tantos lados como temas hay en la lista. Por ejemplo, algunos de aquellos cuyos pensamientos se centra en temas medioambientales, no estarán del todo convencidos de que los problemas ecológicos a los que estamos haciendo frente, sean periféricos en cuanto a la supervivencia de los humanos.

Pero no me arrepiento de lo dicho antes. Desde una perspectiva teológico-bíblica, estos retos, por importantes que sean, son reflejos de un problema aún más profundo – nuestra rebelión contra Dios. Si abordamos estos problemas sin abordar lo que es central, sólo estamos jugando con los síntomas del problema. Esta idea no puede servir como excusa a los cristianos para no involucrarse en estos u otros muchos temas. Pero sí que se trata de insistir en que cuando nos implicamos en estas cuestiones (de las que la Escritura nos pide que nos ocupemos), lo debemos hacer desde el centro, es decir, empezar con la proclamación, el testimonio y la pasión por el Evangelio, y después, sabiendo que nadie lo puede hacer todo, hacer nuestra “aportación significativa” para tratar con las horribles consecuencias del pecado en nuestro mundo. Las buenas noticias de Jesucristo nunca nos van a permitir ser engreídos e insensibles ante el mal y el sufrimiento. Pero, ¿de qué nos aprovecha salvar al mundo de la niebla tóxica y condenar nuestra propia alma? Hay muchas formas de acabar con la pornografía. Por ejemplo, uno no encuentra mucho material pornográfico en Arabia Saudí. ¡Pero tampoco encuentra mucho del Evangelio!

La idea es que en todos nuestros esfuerzos por tratar con temas sociales tan dolorosos y complejos, debemos hacerlo desde el centro, basados en una profunda pasión por el Evangelio. Esto es para nosotros tanto una necesidad de fe como una elección estratégica. Es una necesidad de fe porque sólo este Evangelio prepara al hombre y a la mujer para la eternidad, para encontrarnos con nuestro creador – y todos los problemas se relativizan ante la visión de la cruz, el juicio final, y la eternidad. Y es una elección estratégica porque estamos persuadidos de que el Evangelio, predicado de una manera comprensiva en el poder del Espíritu Santo, hará más para transformar a hombres y mujeres, y no menos sus actitudes, que cualquier otra cosa en el mundo.

Fuente: www.theologica.blogspot.com