El fariseo y yo

fariseo y publicano

“El fariseo, de pie, oraba consigo a sí mismo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11-12)

¿Cuál era el problema del fariseo? Tal vez que veía demasiadas cosas buenas en sí. Realmente era incapaz de ver nada malo en él, porque lo cierto es que hacia todas esas cosas buenas de las que hablaba y, de hecho, le daba la gloria a Dios por ello: “Dios, te doy gracias…”

Así pues, ¿cuál era el problema del fariseo? Simplemente, que realmente creía que no era “como los otros hombres.”

¿Qué diremos a esto? ¿Gracias a Dios que no somos como el fariseo?

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* Traducido y adaptado de  Ray Ortlund en theresurgence

2. Sé un hombre de oración

decálogo 2

Continuamos con el decálogo del predicador, según Sinclair Ferguson. Sigue leyendo

El “secreto” de la predicación: ¿oración u oratoria?

Uno de los más reputados expertos en Teología Patrística y, más concreto, en la figura de San Agustín, el Dr. Nello Cipriano del Instituto Patrístico Agustinianum de Roma, escribía en una entrevista lo siguiente acerca del Obispo de Hipona: Sigue leyendo

De la comunión con Cristo a la común-unión en Él

pinya castellera

La comunión que los cristianos tenemos con Cristo, demanda de nosotros que expresemos una común-unión en Él; a pesar de nuestros distintos matices, acentos o énfasis doctrinales en los que estamos de acuerdo en estar en desacuerdo. Pero el apoyo mutuo y la oración son cosas no solamente buenas y deseables, sino también necesarias -especialmente en la dura (y a veces hasta solitaria) labor pastoral. Os invito a que leáis esta breve entrada en el blog de  Emmanuel Castillo.

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* La imagen de esta entrada corresponde a la formación de una pinya castellera. La pinya es la base de un castillo humano, donde se encuentra el grosor de la gente para dar soporte a toda la estructura (para saber más sigue este enlace).

Morando bajo el abrigo del altísimo

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Introducción: Dios mío, sólo tres cosas pido 

J.D. Greear nos comparte tres cosas que cada mañana le pide a Dios para empezar el día, concentrando su atención en el evangelio. Sin llegar a hacer de ello una fórmula, un ritual mecánico o un mantra, creo que la oración de Greear es un buen modelo a seguir en nuestras oraciones, de acuerdo al deseo que debería caracterizarnos al querer vivir vidas centradas en el evangelio. En primer lugar, escribe Greear, me he dado cuenta que es más fácil tener una teología evangélica que vivir una vida centrada en el evangelio. Al abrazar estos principios cada mañana aplico el evangelio a mi corazón, ello me ayuda a someter todos mis ídolos, contrarrestar mi natural inclinación a justificarme por obras y me estimula a crecer en la gracia de Dios. Veámos, pués, en el resto de esta entrada en qué consiste esta oración matutina que Greear nos propone como reflexión. Sigue leyendo

Cómo orar por aquellos que predican

¿Cómo puedes orar por aquellos que predican en tu iglesia?

Una buena manera de invertir el tiempo y las energías (en lugar de criticar o lamentarnos por la predicación en nuestras iglesias).

1. Ora para que amen la Palabra de Dios y deseen meditar en ella continuamente (Salmo 119:97).

2. Ora para que no se predique otra cosa sino a Cristo y a este crucificado (1 Cor 2:2)

3. Ora para que la proclamación de la Palabra sea con demostración del poder del Espíritu (1 Cor 2:4-5).

4. Ora para que el predicador tenga convicción en cuanto a la presencia de Dios y la segunda venida de Cristo en Juicio; y a la luz de estas realidades… que “predique la Palabra” sin intimidación (2 Tim 4:1-2)

5. Ora para que el predicador sea paciente y que con delicadeza sepa corregir, amonestar y animar haciendo uso de la Palabra de Dios como instrumento válido cualquiera que sea el clima hostil que se respire en contra de la sana doctrina (2 Tim 4:2-3).

6. Ora para que el evangelio sea proclamado de forma íntegra con valor (Efesios 6:19-20).

7. Ora para que el que predica lo haga lleno del Espíritu (Efesios 5:18 ).

8. Ora para la predicación sea clara y entendible (Col. 4:3-4).

9. Ora para que por medio de la predicación la iglesia sea capacitada y animada para el servicio y el testimonio de la fe, estimulada para crecer en conocimiento de Cristo por medio de la Palabra, en madurez cristiana y en amor (Efesios 4:11-16).  

10. Ora para que el predicador pueda ver algún fruto de su labor: algunos llegando a ser sabios para salvación por medio de las Escrituras (2 Tim 3:15), otros siendo santificados en la verdad (Juan 17:17).

* Original de  unashamedworkman