6. No dejes de hablar sobre el pecado y la gracia

6. No dejes de hablar

Sexto mandamiento en el decálogo del predicador. Sigue leyendo

El fariseo y yo

fariseo y publicano

“El fariseo, de pie, oraba consigo a sí mismo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11-12)

¿Cuál era el problema del fariseo? Tal vez que veía demasiadas cosas buenas en sí. Realmente era incapaz de ver nada malo en él, porque lo cierto es que hacia todas esas cosas buenas de las que hablaba y, de hecho, le daba la gloria a Dios por ello: “Dios, te doy gracias…”

Así pues, ¿cuál era el problema del fariseo? Simplemente, que realmente creía que no era “como los otros hombres.”

¿Qué diremos a esto? ¿Gracias a Dios que no somos como el fariseo?

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* Traducido y adaptado de  Ray Ortlund en theresurgence

La misericordia de Dios o la importancia del “pero” bíblico

En esta entrada, simplemente un video y este enlace para vuestra reflexión:

 

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¿Qué es el evangelio? II

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2) El evangelio es gracia, no mérito

Acabábamos la primera entrada de esta serie de tres diciendo que el evangelio es la noticia de lo que Dios ha hecho para cumplir la salvación a través de Jesucristo en la historia. El evangelio no son instrucciones acerca de lo que debemos hacer para alcanzar a Dios, sino la buena nueva de lo que Dios ha hecho para alcanzarnos con su salvación (Juan 3:16). La respuesta que se espera y demanda frente a la buena nueva anunciada es nuestra aceptación, sujeción y que creamos esta palabra del evangelio para que así podamos obtener vida eterna (Juan 17:3). Esto nos lleva al segundo concepto clave en el que afirmamos que el evangelio es gracia, no mérito. Sigue leyendo

El Pacificador

fvrcoly-bernieflowerpower¿Cómo podemos resolver nuestros conflictos de una manera bíblica?

La vida de iglesia es una vida en comunidad, donde personas de diferentes grupos de edad, diversas procedencias y variados trasfondos étnicos, de lengua o cultura conviven como una sola familia. Y donde hay convivencia, siempre hay roce… y el roce, a menudo, genera conflicto. Lo extraordinario en la vida de iglesia no es que no hayan problemas; En este sentido la iglesia es tan común y ordinaria como cualquier otra comunidad compuesta de hombres y mujeres que no son, ni tampoco pretenden ser perfectos. Sigue leyendo

G. K. Chesterton

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Cuentan de G. K. Chesterton que cuando el diario The Times lo invitó, junto con otros autores eminentes, a escribir ciertos ensayos en respuesta a la pregunta “¿Qué es lo que falla en el mundo?” su contribución tomó forma de carta:

Dear Sirs,
I am.
Sincerely yours,
G. K. Chesterton

Que en castellano vendría a ser más o menos:

Apreciados Señores,
Yo.
Les Saluda atentamente,
G.K. Chesterton

El “príncipe de las paradojas” fue capaz de sintetizar de esta forma tan particular lo que, en el fondo, es la respuesta bíblica.

¿Qué falla en el mundo? ¿Dónde está el problema? Son preguntas a las que toda forma de pensamiento debe dar respuesta. Todos tenemos la sensación de que ha habido alguna clase de “fractura”, y seguro que nos hemos preguntado alguna vez porqué las cosas en nuestro mundo no son como deberían ser.
Como dijo Jesús, buscar fuera de nosotros mismos no nos dará la respuesta, sino que es de nuestro corazón que proviene toda clase de injusticias (Mateo 15:19)

Sólo el Evangelio va a la raíz del problema y produce un cambio en nuestro interior que tiene consecuencias en el exterior. Los problemas siempre suelen ser culpa de otros, nuestro dedo enseguida señala hacia los demás. Pero el Evangelio nos hace realizar un duro, pero en el fondo realista, ejercicio de autocrítica. Es verdad, somos más pecadores de lo que creíamos… pero cuando aceptamos esa verdad Jesús nos sale al encuentro para decirnos que también somos más amados por Dios de lo que creíamos.

Más sobre Chesterton:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Planee/todos/crimenes/mucho/cuidado/elpepuculbab/20081128elpepucul_3/Tes#despiece1

http://www.elpais.com/articulo/narrativa/nos/parece/elpepuculbab/20081129elpbabnar_3/Tes

La ofensa del evangelio

christ-crucifiedHace un par de días, leía en un blog -que consulto a menudo- una entrada en la que se citaba otro blog en el que,  a su vez, se citaba la frase que podéis leer a continuación. Sigue leyendo