Creando cantera

La_Masía_de_FC_Barcelona

Para cualquier buen culé que se precie como tal, La Masia es todo un símbolo de lo que el Barça representa bajo ese lema que lo define como “mucho más que un club.” A riesgo de acabar siendo una simple parodia de cronista deportivo, en estos días previos a la final de Roma, me resulta prácticamente imposible no hablar de fútbol y, mucho menos, no hablar del Barça. Según los expertos en esta materia, uno de los secretos del éxito del Fútbol Club Barcelona radica, precisamente, en La Masia.

El Barça que este año se puede hacer con el triplete (Liga, Copa y Champions), es un equipo de canteranos como lo son pocos equipos en la actualidad. Desde el jugador más letal en la delantera (Messi), pasando por el medio campo dirigido por los “dos petits” (Xavi y “don” Andrés), hasta la defensa (Piqué y el mismo capitán Puyol) y, cómo no, el guardameta Valdés… este equipo ha sido forjado en casa; sin olvidar, por supuesto, a su actual entrenador –ya casi legendario- Pep Guardiola.

¿Qué tendrá todo esto que ver con un blog de temática cristiana? Si continuas leyendo esta entrada, tal vez logres ver -de la mano de Steve Timmis– la relación que existe entre el espléndido trabajo forjado en casa y con los de casa por el Barça, con una de las tareas que nuestras iglesias (especialmente los líderes) no pueden descuidar, tal y como el apóstol Pablo le recordaba a uno de sus discípulos en 2 Timoteo 2:2.     Seguir leyendo

¿Cómo evangelizar sin vértigo?

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Si alguna vez quieres hacer que otro cristiano se sienta culpable (nos sugiere Steve Timmis), invítale a escuchar un sermón o conferencia sobre evangelización. Para una gran mayoría, la evangelización es como practicar caída libre o dar un salto al vacío –suena emocionante… una gran idea, pero la mayoría de nosotros no tenemos el suficiente valor para hacerlo.   

Sin embargo, aún cuando pueda ser verdad que sólo un número relativamente pequeño de gente tienen el don de evangelistas, la verdad es que todos podemos contribuir de forma significativa a la tarea de evangelización de la iglesia. Pero para que esto realmente sea así, necesitamos hacer un cambio en nuestra manera de entender la evangelización. Necesitamos pasar del “yo currándome esto de la evangelización con mis colegas” a un “nosotros trabajando juntos en este proceso vertigo2de la evangelización con mis (pronto nuestros) colegas.” Se trata de hacer una transición de lo más simple, aunque al final la diferencia a la hora de entender la evangelización de una manera o de otra resulta abismal.

En ese contexto, entonces “yo” introduzco a mi amigo –que no es cristiano- a mis hermanos y hermanas (es decir, la iglesia). Mi amigo ve entonces como interactuamos, reímos y lloramos, perdonamos y servimos. De esta manera, mi amigo empieza a ver el evangelio en acción y “escucha” el evangelio al ver cómo lo aplicamos en nuestras relaciones a diario. Así planteada, la evangelización es un proceso continuo y lo único que hacemos es poner a nuestros familiares, amigos o conocidos en el contexto en el que el evangelio es expuesto de una forma natural (nuestras relaciones). La evangelización concebida de esta manera cambia drásticamente, de ser algo que nos intimida y de lo que queremos escapar a toda costa,  a ser algo tan natural como la vida misma. 

* Adaptación del post Evangelism