Una apologética relacional

20090114200704_heartache¿Por qué la gente no cree en el evangelio? A veces parece como si las personas a nuestro alrededor, tuvieran un problema intelectual con el mensaje del evangelio. Nos dicen que no pueden creer en los milagros; o que no pueden entender que exista Dios, cuando en el mundo hay tanto sufrimiento. Todo parece indicar que el problema está en la cabeza… diríamos que se trata de un problema intelectual. 

Sin embargo, Romanos 1 señala en otra dirección. Se trata de un problema mayor. Pablo dice que la verdad de Dios es tan evidente que todo el mundo puede verla. El problema no es que la gente no pueda creer, el problema es que la gente no quiere creer. Según este primer capítulo de la Carta a los  Romanos, lo que hacemos es suprimir a toda costa la verdad que conocemos acerca de Dios. No queremos creer, porque no queremos obedecer. El problema es de corazón.

De todos modos, debemos tratar con las cuestiones intelectuales que se nos plantean por medio de una apologética racional. Pero es importante que no perdamos de vista la necesidad de una apologética relacional. Es necesario que la gente vea lo bueno que es vivir bajo el reino de Dios (Deuteronomio 4:5-8). Estamos llamados a ser luz a las naciones. Como Blaise Pascal dijo, es necesario que la gente primero vea la necesidad de creer en nuestro mensaje antes de que ni tan siquiera empecemos a tratar de persuadirles sobre la verdad del mismo.  Y, cómo no, en todo esto no podemos dejar de recurrir a la oración; pues en último término, sólo Dios puede abrir los ojos de aquellos que por ahora todavía no ven.

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* Adaptado de un post original de Tim Chester que puedes leer aquí

La verdadera espiritualidad… es para ser vivida en el día a día

el-monjeEste fin de semana he estado de retiro. Más o menos unos 60 miembros de mi iglesia -niños y bebés incluidos-, nos hemos sumado al retiro de otras dos iglesias -con sus respectivos niños- para pasar unos días (como solemos decir a veces) “recargando pilas”… y así poder hacer frente al día a día con sus retos, sus pruebas y las dificultades propias para la vida cristiana.

La verdad es que descansar… no hemos descansado mucho, pero de alguna manera creo que todos venimos con la sensación de habernos refrescado un poco; aunque no haya habido demasiado -por no decir nada- del silencio que normalmente asociamos con la palabra “retiro”. Pero, ¿qué otra cosa puede esperarse cuando un tercio de los asistentes al supuesto “retiro” tienen menos de 10 años, y muchos de ellos no pasaban de los 2 años? ¡Más que un retiro, lo que hemos tenido ha sido un “campamento”! Pero aún así, algo muy significativo ha ocurrido estos dos días que eleva la experiencia a la categoría de verdadero retiro espiritual. Sigue leyendo