Iniciativa por ciudades con un impacto global

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Estos días Rubén Pocull y yo nos encontramos en “la capital del mundo”, Nueva York; una ciudad, como ninguna otra en el mundo, el foco tanto de todo lo bueno como también de todo lo malo que caracteriza a la sociedad y la cultura occidental de nuestro tiempo.

Los que me seguís en twitter, sabréis que estamos asistiendo a unas conferencias organizadas conjuntamente por el Redeemer Church Planting Center y Transform World. El título que engloba las conferencias “Global Cities Initiatives” refleja el deseo de los organizadores de que líderes que provienen de diferentes organizaciones, grupos y denominaciones; pero que trabajan en varias de las ciudades con mayor proyección global, sean capaces de crear estrategias que les permitan aprender unos de otros y así poder ver como sus respectivas ciudades son transformadas a través del evangelio. Seguir leyendo

Opino, luego blog-existo

Web 2.0Según los expertos, la era en la que nos ha tocado vivir es la de la postmodernidad y si hay un concepto que sobresale sobre todos los demás cuando queremos definir la postmodernidad, sin duda ese concepto es el relativismo. Según el relativismo, no hay verdad absoluta (aunque la afirmación de por sí sea toda una contradicción… pues decir que no hay verdad absoluta, es de hecho hacer una afirmación absoluta). Es como ese famoso eslogan de Mayo del 68: “Prohibido Prohibir.” Pero no importa, pues  a pesar de la evidente contradicción, si hay algo especialmente característico del hombre y de la mujer postmodernos es que se mueven como pez en el agua en medio de las contradicciones más aparentes sin que esto les cause la más mínima conmoción. Y esto es así, por el marcado individualismo de la sociedad en la que vivimos. Seguir leyendo

Suscribo 100%

BLOG

Lo dijo Sugel Michelen y lo suscribo; ah, y cómo no… ¡también lo celebro! Lo que dan de sí dos meses. Sigue este enlace para leer una refrescante reflexión sobre las ventajas y desventajas de tener un blog.

Lecturas de verano… para la gloria de Dios (2 de 2)

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Después de una pausa (obligada por las vacaciones), hoy continuamos esta reflexión sobre algunas lecturas de verano que no deben alejarnos del propósito principal de nuestra existencia…  aún en medio de unas merecidas vacaciones, pues vivimos para la gloria de Dios. Seguir leyendo

Lecturas de verano… para la gloria de Dios (1 de 2)

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El Catecismo Menor de Westminster (Edinburgo, 1648) empieza con una pregunta:¿Cuál es el fin principal del hombre? A lo que se espera que el que está siendo instruido sea capaz de contestar: El fin principal del hombre es glorifi­car a Dios, y gozar de él (disfrutar de su presencia) para siempre. ¿Tiene base bíblica esta declaración? Por supuesto, y como muestra el catecismo nos señala los siguientes versículos: Romanos 11:36 porque de él, por él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos”; I Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” y el Salmo 73:25,26 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.”

¿Qué importancia tiene la gloria de Dios para que sea éste un tema tan recurrente a lo largo de las Escrituras, tal y como el Salmo 29:2 ilustra de una forma tan clara? En lo que resta de esta entrada (la última que cuelgo –en dos partes- hasta que vuelva de vacaciones de aquí a unos 15 días), trataré de responder a esta pregunta simplemente recomendando dos libros para vuestra lectura este verano. Se trata de dos libros de naturaleza muy distinta, como distintos son también entre sí sus respectivos autores. Uno fue escrito por uno de los autores más prolíficos y preferidos por muchos cristianos evangélicos… no sólo en Estados Unidos (donde vende millones de copias al año), sino también en Latinoamérica, en España y en muchos otros países donde sus más de 50 obras han sido traducidas. Seguir leyendo

Un Evangelio, muchas formas (y 3)

Con un poco de retraso… pero seguimos con la tercera y última parte del artículo de Tim Keller, The Gospel in all its foms (parte 1 y parte 2)

Predicando las formas 42-21547455

A estas alturas debes esperar que explique cómo podemos integrar a la perfección los diferentes aspectos del Evangelio en nuestra predicación. No puedo porque no lo he hecho. Pero así es como lo intento.

1. No pongo todos los puntos del Evangelio juntos en una sola presentación del Evangelio.

Creo que es instructivo que los escritores del NT rara vez, o nunca, juntan todos los aspectos del Evangelio de la misma manera en todas sus predicaciones. Cuando estudias los discursos evangelísticos de Pablo en el libro de Hechos, es sorprendente cuánto es dejado fuera.
Pablo siempre se centra en unos puntos en vez de en otros en un esfuerzo por conectar con los puntos de partida de narrativa cultural de sus oyentes. Es casi imposible cubrir todos los elementos del Evangelio con un oyente no creyente sin que “desconecte”. Algunas partes simplemente les “enganchan” más que otras, y, para empezar, un comunicador debería centrarse en esas. Finalmente, claro, tienes que explicar todos los aspectos del Evangelio al completo en cualquier proceso de evangelismo y discipulado. Pero no tienes que decirlo todo en todo momento.

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Una estrella fugaz (2 de 2)

Siguiendo la estela que ha dejado la muerte de Michael Jackson (como si hubiéramos asistido al paso de una estrella fugaz), hoy continuamos nuestra reflexión justo ahí donde la dejamos; suspendida de la pregunta ¿Quieres ser una estrella?

Cuando hablamos de famosos de verdad, no de los de pacotilla o de esos que se hacen famosos porque son los “ex” de fulano o de mengana en ese turbio mundillo del famoseo; sabemos que estamos hablando de gente con algún talento, alguna habilidad o algún don que los ha hecho destacar de forma especial por encima de la media. El manager lo único que ha tenido que hacer ha sido potenciar ese don o talento que por naturaleza uno ya tenía. Pero cuando hablamos de nuestra relación con Dios, las palabras de Pablo en Filipenses 2:13 creo que no dejan lugar a dudas: “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Seguir leyendo